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La alimentación del caballo


La alimentación del caballo
El caballo tiene un estómago chico, por lo que implica una ingesta abundante pero distribuida en muchas horas.
A diferencia del vacuno (rumia 8 horas, come 8 horas y duerme 8 horas) el caballo duerme de dos a tres horas por día, el resto se dedica a pastar.
El estómago funciona mejor cuando está lleno en sus terceras partes, sino ocasionaría un dolor y frenado en el paso de la comida (cólico).
El animal corta el pasto al ras y ayudado por sus labios y lengua lleva la comida hacia las muelas, para luego de triturarla, tragarla y pasarla al esófago.
El caballo no puede regurgitar o vomitar, por la anatomía en el interior de su boca, cuando lo hace el alimento es eliminado por sus ollares (fosas nasales).
El alimento se traga con abundante líquido, gran cantidad de saliva (10/12 litros / día), cuando esta comida llega al estómago y al intestino delgado, se le añaden jugos digestivos.
Ciertos nutrientes como azúcares y proteínas, de alimentos concentrados, frutos secos y avena, son absorbidos en el intestino delgado.
El alimento continúa su ruta para llegar al intestino grueso, compuesto por el ciego y colon, pasando finalmente al recto.
El intestino grueso tiene una capacidad de 80 a 120 litros de comida en estado de fermentación. Aquí las bacterias disuelven el pasto en nutrientes absorbibles.
Las bacterias producen algunas vitaminas, estas bacterias se absorben junto a los nutrientes en el intestino grueso.
Elección de algunos alimentos:
En el suministro de los cereales es conviene retirarles la cáscara, ya que enteros son difíciles de digerir. Se pueden romper, aplastar, triturar, cortar o peletear y suministrar.
También se pueden cocinar en formas de sopas, especialmente en época invernal.
Las necesidades alimenticias del animal dependen de la edad, temperamento, tipo, utilización, estado general corporal y del gusto de cada individuo.
Los animales a campo necesitan menos cantidad de alimentos que los estabulados.
El alimento no debe exceder en contenido proteico, solo en caso de yeguas preñadas y potros jóvenes. Tiene también que existir el heno y pasto fresco.
El salvado es muy bueno, pero necesita algo de minerales.
La avena se puede suministrar entera, cascada, aplastada, cocida, remojada o molida.
Siendo una fuente de energía muy importante, es conveniente agregarle fardo de alfalfa.
El maíz, es muy buen alimento rico en energía, pero poca materia seca (fibra), por lo tanto conviene mezclar con heno, fardo, etc..
El pasto verde es muy importante, conteniendo minerales y vitaminas que son esenciales para el animal. Para el suministro de alimento se calcula que un caballo consume un 2% de su peso, lo que equivale a unos 2kg de comida cada 100kg de peso corporal. Un suministro bueno para un animal de trabajo intenso sería un 25% de pasto y heno (fardo alfalfa) y un 75% de cereal y para un trabajo mediano sería de 50% y 50% (fardo alfalfa + avena mojada).
El peso:
Para calcular un programa de alimentación tendremos que saber primero el peso en función si está perdiendo estado corporal o no.
Para la dosificación es importante conocer el peso aproximado, y ayuda al cálculo en los fármacos a suministrar.
La medición del peso aproximado es sencilla, solo se toma el perímetro toráxico (a la altura de la cincha), luego con la misma cinta se mide la alzada, en una tabla de pesos tendremos las dos medidas y el peso corporal.
Alimentación
La cantidad de comida que un caballo necesita depende de su edad, estado de salud y de los esfuerzos que se le exijan. Un caballo joven en edad de crecimiento, necesita ser alimentado de una forma distinta que un animal ya maduro. Un caballo de uso general necesita menos alimento que otro dedicado a los saltos, que esté continuamente participando en concursos hípicos. El temperamento del caballo también juega un papel en la cantidad de alimento que necesita. Algunos caballos se embravecen y son difíciles de tratar mientras comen. Finalmente, el caballo necesita comer más en invierno para mantenerse caliente, aunque es necesario asegurarse de que no estamos sobrealimentando al animal. Un caballo con sobrepeso tendrá poco resuello y estará fuera de forma. Generalmente, un caballo gordo es menos alegre que uno flaco. Por lo general, la comida debe contener los siguientes elementos: a. Carbohidratos (fécula y, fibra y grasas b. Proteínas. c. Minerales y vitaminas.
Los Carbohidratos aportan energía, las proteínas son importantes para desarrollar los músculos, los cascos, el pelo, generar la sangre y producir la leche de las yeguas que crían. Los minerales y las vitaminas contribuyen a la formación y mantenimiento del esqueleto y al buen funcionamiento general del cuerpo.
El Agua. Al igual que los humanos, los caballos soportan mejor el hambre que la sed. La calidad del agua tiene que ser muy importante, debe ser fresca, no tener ningún sabor diferente o en caso contrario el caballo no la beberá. La mejor temperatura está en torno a los 10º centígrados. El agua demasiado fría puede llegar a provoca cólicos. Los bebederos automáticos son una solución ideal ya que siempre aportan agua fresca, dado por supuesto que debe ser limpia. También permite a los caballos beber cuando quieran. No debe permitirse a un caballo beber demasiada agua de una sola vez, nada mas al terminar de trabajar, unos litros bastan para saciar la primera sed. Una vez que le hayamos quitado los arreos, podemos dejarle beber más. Los caballos beben codiciosamente, pero tendremos que permanecer atentos para evitar que lo hagan en demasía, una forma de conseguirlo consiste en dejarles el bocado puesto o esparcir un poco de heno sobre la superficie del agua.
Tipos de comida.
Galletas de concentrado para caballos y ponis. Las galletas para caballos son un alimento compuesto elaborado para cumplir los estándares capaces de aportar el mayor valor nutricional, son fáciles de utilizar y si se suministran junto a las zanahorias y el heno, constituyen una dieta básica ideal. Debemos asegurarnos de que compramos la fórmula correcta para nuestro caballo, hay por una parte, alimentos válidos para caballos que se utilizan para la monta de ocio y recreo, y también hay galletas para ponis, con un nivel bajo (10%) de proteínas. Pero, por otra parte, también hay alimentos especialmente producidos para caballos de carreras que contienen más del doble de proteínas. También podemos contar con otras fórmulas de alimentos con un aporte extra de vitaminas.
Avena. La avena es muy nutritiva y se digiere fácilmente. Es muy importante que la avena sea de buena calidad, los granos han de ser secos y brillantes, sin olor mohoso y tener un tacto suelto en las manos. La avena es el alimento mejor, si se combina con el heno. La avena se suministra a los caballos que han de dar un buen rendimiento durante periodos largos de tiempo. Mantiene al caballo en buena forma y lleno de energía, esta última característica es la razón por la que es menos recomendable para alimentar los ponis de los niños. La avena hace que ciertos caballos resulten mucho más bulliciosos.
Salvado. Es un producto residual procedente de la molienda del trigo, es la cáscara del grano, el salvado constituye un buen alimento al ser muy rico en vitaminas y de muy fácil digestión. La fibra que contiene contribuye a la digestión de otros alimentos. El salvado no debe superar un tercio de la dieta total, siendo muy recomendable humedecerlo antes de suministrarlo al caballo. El salvado de calidad es basto y completamente seco. El salvado seco resulta muy bueno para animales con una motilidad intestinal, ya que facilita el tránsito.
Afrecho remojado. Se hace con salvado de trigo y harina de linaza, mezclado todo con agua hirviendo. El aceite de la linaza es muy bueno para la capa del caballo, pero por lo común, este preparado sólo se les da a caballos que después de haber trabajado duramente, se encuentran en descanso, ya que aportan poca energía, pero se digiere con facilidad, y no hinchará el aparato digestivo del animal mientras reposa. El afrecho puede resultar un festín muy agradable después del trabajo, no debe hacerse mucha cantidad de una sola vez, y una vez preparado, debe ser consumido antes de 12 horas, ya que se deteriora con rapidez.
Zanahorias. Son ricas en caroteno, que constituye una fuente rica de vitamina A. Es un excelente complemento de la dieta diaria. Es preciso lavarlas y quitarles las hojas, ya que tanto la arena como la parte superior verde puede provocar cólicos.
Remolacha Forrajera / Colinabos. Como las zanahorias, tiene poco valor nutricional pero a los caballos les gusta porque son muy jugosos. Si no dispone de un cortador de remolacha forrajera, cortela usted mismo en tiras para evitar que los caballos glotones se atiborren. La remolacha puede adquirirse desecada, es alta en calorías, constituyendo un buen suplemento para caballos que estén algo flacos. La pulpa desecada debe, en primer lugar, ser empapada, ya que puede provocar cólicos, empachar al animal o provocar problemas mayores. La pulpa, una vez mojada en agua, debe ser consumida en el plazo de 24 horas, ya que de lo contrario fermentaría.
El Heno. Cada año hay dos recolecciones de heno, la primera es en primavera, o muy al principio del verano, cuando la hierba crece de modo exuberante. Este heno es de gran valor nutricional, mayor que el de la segunda cosecha que se lleva a cabo durante el mes de Agosto. no debe suministrarse como forraje recién cosechado, sino que debe dejarse marchitar durante por lo menos seis semanas. Los caballos no pueden diferenciar todas las plantas venenosas en el heno seco, pero después de seis semanas, la savia venenosa desaparece. Generalmente un caballo puede comer tanto heno como desee, esta circunstancia contribuye a evitar el aburrimiento durante las horas en las que el animal permanece en el box. Ha de ser siempre de buena calidad. A no ser que el caballo esté muy hambriento, no debe comer cualquier clase de heno. En el caso de los caballos que padecen alergias o problemas respiratorios, el heno ha de ser humedecido previamente. Para prepararle una comida, ponga heno suficiente en un contenedor grande y derrame encima varios cubos de agua, deje el heno en remojo durante media jornada y escúrralo. El heno humedecido puede darse al caballo en un comedero o en una red para el heno.
Hierba. Cuando el caballo sale a pastar, puede alimentarse sobradamente por sí mismo. Unos pastos con cantidad suficiente de buena hierba, pueden aportar la mayor parte de los nutrientes que precisa. Los caballos utilizan sus labios flexibles para seleccionar los tipos de hierba que prefieren y, desde luego no tomarán ninguna hierba que no les guste. Un buen pasto para caballos debe de contener más hierbas que el pasto para los rebaños de vacunos. Las hierbas contribuyen a suministrar los necesarios aportes minerales. Los caballos que toman la mayor parte de su dieta consumiendo hierba, tendera a tener el vientre más voluminoso que aquellos otros que permanecen en el box, por esta razón, a los caballos de carreras y los que compiten en carreras de carruajes, se les restringe el apacentamiento al aire libre, por temor a que un vientre hinchado les dificulte la competición.
Golosinas dulces. Los dulces no son buenos para los caballos, pero lo cierto es que los adoran. Todos sabemos que se les dan terrones de azucar y que se vuelven locos por las pastillas de menta. Intente no darles dulces a los caballos, pero si no lo consigue, dele una zanahoria, una manzana en trozos o algo de pan seco, aunque nunca debe darles pan mohoso. Existen incluso galletas para caballos con sabor a manzana y a zanahoria. Los terrones de azucar y cosa por el estilo, deben ser suprimidos. Procure no llevar consigo cosas sabrosas cada vez que visite a su caballo. Existe el riesgo de que el caballo comience a dar mordiscos cada vez que no consiga alguna chuchería.
La hora de comer. En libertad, el caballo come casi permanentemente, con pequeños descansos. Los caballos cuentan con un estómago relativamente pequeño, que cuando está vacío tiene un tamaño parecido al de una pelota de rugby. El estómago lleva con rapidez la comida hacia el largo tubo intestinal, que debe permanecer lleno y en movimiento lo más frecuentemente posible. Estas características de su naturaleza deben ser reflejadas lo más fielmente posible en nuestro trato con el animal. En términos prácticos, esto es virtualmente imposible, aunque alimentar al caballo tres veces al día es un paso en la dirección correcta. Si no tiene que trabajar intensamente, podemos reducir el número de comidas a dos, dado que el caballo puede comer todo el día. Si ha de trabajar con dureza durante el día, es mejor darle la mayor parte de la comida por la tarde. Mantenga el mismo horario, ya que si lo cambia mucho, el caballo se pondrá ansioso, llegando a sufrir indigestiones. No debemos montar un caballo hasta por lo menos una hora después de que haya consumido, para dejarle que digiera la comida.




Posted by Argentina Horses on Saturday 20 May 2006 - 10:41:35 | Add/Read Comments: 0
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